Hleb reconstruye su autoestima en Stuttgart

Dice una canción muy radiada últimamente, y a mi entender con mucha razón, que volver al origen no es retroceder, que quizá sea andar hacia el saber. Por ahí, por esa senda que se pierde entre el retroceso y el avance, la que anda a medias de ambas, y que puede terminar en estrepitoso fracaso en caso de fallar, ha decidido, desde hace unas semanas, transitar Alexander Hleb, centrocampista del Stuttgart, y que en su primer (y de momento último) año por la Liga española dejó, como única anécdota o dato a destacar, ser el único bielorruso en defender la camiseta del Barcelona.
Unos 17 millones de euros costó traérselo del Arsenal, club en el que militó durante tres temporadas en las que se hinchó a hacer travesuras por los flancos derecho e izquierdo del Emirates Stadium. No es un futbolista que destaque precisamente por su facilidad goleadora, pero en Inglaterra, tal y como había hecho antes en Alemania, consiguió no desentonar, también, en esa faceta. Rápido, habilidoso, gran asistente… ésas, sus características, brillaron por su ausencia en su fugaz paso por la Ciudad Condal. Su hábitat natural se ve reflejado en la imagen que ilustra este post. Hleb fue, el curso pasado, carne de banquillo.







