Dos meses con Lillo y un nuevo panorama en Almería
Justo es que a los entrenadores, tan castigados por la ley del fútbol, se les reconozcan sus méritos con la misma premura que son expuestos al martirio cuando los resultados les dan la espalda. Por eso es justo aplaudir a Juanma Lillo, que en dos meses ha alejado al Almería del descenso, con cuatro victorias y cuatro empates, únicamente derrotado en el Sánchez-Pizjuán, por la mínima y siendo superior. Sin duda, buenos números los del técnico guipuzcoano en el banquillo almeriense, que han convertido la tempestad en medio de la cual salió Hugo Sánchez en calma y confianza, en tranquilidad, al fin y al cabo, que es lo que la mayoría busca.
El Almería ha logrado diez de los doce últimos puntos, lo cual le ha permitido dar un salto importante en la tabla, afianzarse en su lucha por la permanencia en la máxima categoría. Lillo llegó con el equipo a un punto del descenso; ahora se encuentra a nueve. Un bagaje suficientemente completo como para hacer frente a la visita del líder. No es lo mismo recibir al Barça con la moral por los suelos que hacerle dudar en su visita, hacerle ver que tal vez se encuentre un rival duro, un escollo. Aunque no es esa la principal tarea ni pugna de los andaluces, ya es significativo poder encarar así tan difícil desafío.






