Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Ver para creer. Hay algunos que no aprenden ni a la de tres. Empiezo a pensar que a la gente del Barcelona le da lo mismo ocho que ochenta. Que no me vengan con milongas sobre el jugador: si uno de los mejores clubes del mundo, llamémosle Arsenal, Manchester o Juventus, valora y cree en determinada promesa, no entiendo porque el club al que pertenece ése joven futbolista no le trata de igual manera. Quien tiene la sartén por el mango es el club y no un chaval de quince, dieciséis o diecisiete años. El crío lo que quiere es quedarse y triunfar, si se va es porque está convencido que donde quiera que vaya le irá mucho mejor.
Lo más gracioso o triste, según se mire, es que Iago Falqué no pedía sitio en el primer equipo, tampoco ir cedido a un club de Primera División, ni siquiera a uno de Segunda, tampoco un traspaso o una ficha mayor. El chaval lo único que quería es que no se le impidiera progresar como futbolista. Ya había sido jugador del Juvenil A la temporada pasada, lo que equivaldría al desaparecido Barça C, por lo que hacerle repetir curso estaba fuera de lugar. Eso mismo es lo que pretendía Luis Enrique, un entrenador que tiene tanta experiencia en los banquillos como mi madre. Su idea era esa, que Iago Falqué volviera a jugar otro año en el Juvenil A y así no ocupar ficha con el Barça Atlètic, pero si requerir de él cuando lo creyera conveniente. Las metidas de pata van una detrás de otra, mientras tanto el club permancía callado y en ningún momento le quitó la venda de los ojos a Luis Enrique.
Leer más