Ya queda menos de una semana para que el parón invernal que tradicionalmente sufre la Bundesliga llegue a su fin y la competición germana retome el pulso. De este modo, el líder y sin duda equipo revelación del campeonato, el TSG 1899 Hoffenheim del mecenas Dietmar Hopp, podrá estrenar su nuevo y lujoso estadio en el torneo doméstico el próximo 31 de enero ante el Energie Cottbus. Es la mejor noticia de este conjunto que hasta no mucho jugaba en Tercera División y que fruto de un ambicioso proyecto ha construido un estadio acorde (demasiado quizá) con la escalada que en los últimos años ha protagonizado.
El Hoffenheim terminó el 2008 como campeón de otoño, hecho tremendamente meritorio si se tiene en cuenta que se trata de un recién ascendido. Hasta la fecha, jugaba sus partidos en el Carl-Benz-Stadion, un fortín del cual nadie se ha llevado los tres puntos y en el que estaba ‘de prestado’. Ahora, el estadio Rhein-Neckar Arena dispondrá de 30.000 localidades para una aldea, Hoffenheim, que cuenta con 3.000 habitantes. El nuevo coliseo le ha costado al dueño de la sensación alemana 60 millones de euros y, en tiempos de crisis, se ha convertido en la envidia de muchos de sus rivales. A la espera de comprobar si la adaptación es rápida, uno de los futbolistas más importantes del equipo no podrá ser de los primeros en estrenar la nueva casa.




