
El mercado invernal en Segunda División no fue especialmente movido, un club que hizo alguna que otra gestión fue el Girona fichando tres jugadores, uno para sus categorías inferiores y dos arietes para el primer equipo que no pudieron tener mejor debut. Me quedo con el brasileño Igor de Souza, que a juzgar por el resto de contrataciones me parece la mejor inversión que se ha hecho en la categoría de plata.
Llegó al Pontevedra de la mano de Argibay como cedido y al tiempo no tardó en quedarse definitivamente haciendo efectiva la opción de compra. En ataque formó un triplete sobresaliente jugando por el centro, con su hermano Yuri por su izquierda y su primo Charles por su derecha. Esta temporada se marchó cedido a un club brasileño de segunda categoría donde tuvo la mala suerte de que en su segundo encuentro fue destituído el técnico que lo fichó y a partir de ése momento los minutos que tuvo se contabilizan con los dedos de una mano. Perdió ilusión y ganó kilos.



