
Es probable que a De Gea le cueste olvidar la noche del 8 de marzo de 2012. No por la derrota en sí ante el Athletic Club en su propia casa, ni tampoco por haber encajado tres goles. Se acordará de esta noche porque fue la que más trabajo le dio desde que llegó a Manchester. El duelo terminó 2-3 pero podría haber acabado 1-6. El portero fue el salvador del United, que fue ultrajado por momentos por su rival. Un Athletic que anoche rugió hasta lograr silenciar El Teatro de los Sueños.
La Europa League deparó un acontecimiento que desde Bilbao llevaban tiempo esperando. Unos octavos de final a la altura de una competición caracterizada por ser la hermana pequeña de la Champions y que ayer dio un auténtico repaso a quienes osan en dudar de ella. El fútbol en Old Trafford brilló con luz propia porque anoche el diablo vestía de verde. Los de Bielsa ganaron y se gustaron, pero encajaron un gol al final que deja abierta la eliminatoria de cara a la vuelta.




