Prácticamente era un recíen llegado y sin embargo esta misma tarde, Jabo Irureta ha presentado su dimisión como técnico del Real Zaragoza. Probablemente la razón sea que tras seis partidos en los que sólo ha conseguido una victoria y un empate, se haya visto incapaz de sacar esto adelante y prefiera dejar que otro lo intente. O puede que como se lleva hablando toda la temporada, ese vestuario sea algo incontrolable y por tanto se haya cobrado una nueva víctima, tras Víctor Fernández y Ander Garitano.
El caso es que esta temporada todo son desgracias para un equipo que aspiraba a la zona alta: eliminación de la UEFA a las primeras de cambio, todos los problemas protagonizados por D’Alessandro que provocaron su salida del club, estar en plena lucha por evitar el descenso cuando por plantilla tendría que estar mirando a Europa… Y ahora, con la dimisión de Jabo, el Zaragoza tendrá que presentar al cuarto entrenador de la temporada.
La verdad que Irureta no parecía el hombre adecuado para sacar esto adelante. El conjunto maño se ha convertido en una mezcla de jugadores sin tensión ni actitud, que no se esfuerzan sobre el terreno de juego todo lo que debieran. Jabo es un buen técnico, pero falto de carácter, mano dura… y precisamente eso es lo que ahora mismo necesita esta plantilla, un hombre que llegue sin miedo de hacer lo que sea necesario para espabilar a unos jugadores acomodados.



Que el Betis iba a tener pronto nuevo técnico en el banquillo no es algo que se esperase desde que hace pocos días Jabo Irureta dimitiera de su cargo, sino que es un secreto a voces que circula por el mundo del fútbol desde hace ya varias semanas.
No está siendo ésta la temporada soñada del Real Betis Balompié. En el año que precede al de su centenario, el equipo verdiblanco afrontaba el duro reto de hacer algo grande sin dos de sus cracks en anteriores ejercicios, Joaquín, que se fue al Valencia, y Ricardo Oliveira, que tomó un avión rumbo a Milán por culpa de la mala relación que mantenía con el máximo accionista del club, Manuel Ruiz de Lopera. Se llenaron a más no poder las arcas verdiblancas y se apostó por un técnico veterano, contrastado y profesional como Jabo Irureta. Han pasado algo más de tres meses de competición y el preparador vasco ha anunciado que abandona la nave bética, precisamente después de sumar en Tarragona su tercera victoria de la temporada.
A la relación entre Javier Irureta y el Real Betis Balompié, cada día que pasa se le añade nuevos toques de surrealismo. Es un matrimonio condenado al divorcio, y tarde o temprano llegará. Sólo hay que esperar a que desde el Betis se aten unos cuantos cabos, empezando por encontrar el sustituto adecuado para Irureta.

