Cuánta razón tenía Cannobio al decir que este Atlético es un equipo raro, capaz de lo mejor y de lo peor. El conjunto rojiblanco se ha plantado esta tarde en Zorrilla con una actitud bien distinta a la que mostró el pasado miércoles en Huelva, y ha sido superior al Valladolid, al que ha sentenciado a base de goles. Cuatro tantos para encadenar dos victorias en la Liga, y para asear un poco su imagen después del desastre ante el Recreativo en la Copa. Además, ha mantenido su portería a cero, algo muy importante para una defensa situada siempre en el punto de mira.
Quique Flores es un hombre inteligente. Sabe que no puede prescindir de Forlán así como así, pero además ha sabido transmitir a todos su enfado con algunos jugadores que considera importantes para el equipo. Así, apostó por el uruguayo en la punta de ataque, y también por Simao, pero reservó a Agüero en el banquillo. Y le salió bien la jugada. Entre otras cosas, porque el Valladolid no fue demasiado rival, adelantó su línea de defensa y dejó muchos espacios a su espalda, algo arriesgado ante un equipo que basa su juego en el contraataque. De esta forma llegaron los dos primeros goles del Atleti, el primero de Jurado tras un pase atrás de Reyes, y el segundo de Forlán, aprovechando un buen pase largo de Raúl García.

Es como una ley no escrita de los derbis el hecho que éstos acojan momentos para la historia que toman más importancia en estos partidos por ser lo que son. Empezar diciendo que el Barça me volvió a resultar aburrido, ya que a pesar de tener anotadas todas las jugadas de peligro de ambos equipos en mi cabeza no quedaron registradas más que dos, además de la jugada del gol. El penalti ofrece muchas dudas desde todos los ángulos, y son de las faltas que si el que se cae es Javi Márquez y el infractor es Puyol no se pitan. Sin embargo la victoria, llegara por el medio que llegara, fue justa para el conjunto azulgrana si revisamos los argumentos futbolísticos del Espanyol, reducidos a quedarse encerrado en su propio campo para recuperar el esférico y rifarlo con un despeje largo en busca de la cabeza de Iván Alonso o Callejón. 

