Lo escribía en su periódico L’Equipe a propósito de la victoria de España, “el fútbol europeo puede estar orgulloso de su campeón”, y “la victoria española supuso el triunfo de un estilo”. Refrendado por la sentencia de Xavi. Y así se debe entender el triunfo de la selección española. Por encima de colores y el tiempo transcurrido, la España de 2008 permanecerá en el recuerdo y en la memoria selectiva de los aficionados, no sólo por el triunfo, sino por cómo se consiguió.
Andy Roxburgh, presidente del Comité Técnico de la UEFA, al referirse al premio a Xavi, indicaba estas palabras:
“Fue extremadamente influyente en el juego de posesión, pase y ataque de un equipo que no ha intentado convertirse en otro sino que ha mantenido su filosofía. Si no eres alto, tienes que ser rápido, listo y técnico, y España subrayó tales características, jugó de forma maravillosamente creativa, con brillantes combinaciones y manteniendo la pelota bajo una inmensa presión. Los españoles llevan el balón cerca de sus corazones porque lo aman. Tienen talento individual y habilidad colectiva.”




