El mismo día que Thiago volvía locos a los defensas del Bayern de Múnich y se erigía como hombre más destacado de la pretemporada del Barcelona —ayer volvió a firmar un golazo en la derrota ante el Manchester—, otro futbolista, seguramente con la misma ilusión y mismas ganas, se despedía de una pretemporada que para él no era otra cosa que una prueba de fuego. Jonathan Soriano tuvo el infortunio de intentar buscar un remate y encontrarse al central bávaro Tymoshchuk. Cayó plegado y se lo tuvieron que llevar las asistencias médicas.
La otrora joya del Espanyol estará alrededor de mes y medio fuera de los terrenos de juego, un imprevisto que le ha impedido viajar a Estados Unidos junto al resto de la expedición barcelonista justo cuando sus actuaciones más empezaban a gustar a Guardiola, donde le alineó de titular en la Audi Cup. Su lesión, además, podría también truncar un posible traspaso a otro equipo, aunque el verdadero objetivo de Soriano esta pretemporada era el de agradar y convencer al actual técnico del Barcelona.

Cómo me divierte y me aburre a partes iguales el mercado de fichajes de verano. Por un lado es entretenido ver como el embrión de noticia evolucionar. El problema, encuentro, es cuando se estanca. Leo a diario que fulanito de tal está «atado» y al día siguiente surgen unas cuantas alternativas «por si falla». A ver, ¿en qué quedamos? También leo que menganito pagará para jugar en el ‘Nosedonde’ (¡claro!) pero el chicle se alarga tanto que ya se acaban los argumentos, la mayoría de escasa credibilidad, y se acaba rompiendo. Sea como fuera, en el periódico de turno, siempre habrá el mismo número de páginas. Haya o no haya noticias, que hay que vender.

