
A Jordi Pablo le tocaría jugar en la Segunda División debido al ascenso del Villarreal B a la categoría de plata. El chaval ha desestimado la posibilidad de seguir creciendo en el filial amarillo para hacerlo en un club de Primera División. Ha metido una marcha más para avanzar en una natural progresión pero la suerte no le ha acompañado.
Sonará muy ventajista decir que Jordi Pablo se ha equivocado al fichar por el Málaga cuando cae gravemente lesionado. La temporada pasada, con dieciocho años y jugando en Segunda B con el primer filial del Villarreal, era una situación privilegiada para cualquier joven jugador. La jugada salió redonda, pues además de ser muy útil a su equipo para logar el ascenso, se formó en una dura competición y rodeado de compañeros de mucha mayor edad. Lo normal sería que ahora, con diecinueve años y jugando en la Liga Adelante, siguiera creciendo junto a la mayoría de sus compañeros de azaña.



