
Saltimbanquis, cantantes, adolescentes gritones derritiéndose al sol, el primo hermano del conocido del amigo de Cazorla, Rajoy de lanzador de penaltis improvisado. Pasen y vean señores, érase una vez el circo, el circo de Cuatro. Todo por supuesto bajo la batuta de la maestra de ceremonias, una Angels Barceló, que demuestra día a día sus vastísimos conocimientos futbolísticos. Todo muy bonito, de un buenrollismo exultante, hasta empalagoso pero que esconde muchos más mensajes soterrados de los que pueden percibirse a primera vista.
Se que muchos se mostrarán críticos con este artículo. Instalados como estamos en la apoteosis del “Podemos”, todos nos subimos a un carro en el que no hay lugar para lo que no sean adhesiones inquebrantables como refleja hoy Galder Reguera en un interesante artículo en Diarios de fútbol. El papel de la selección en este campeonato está siendo intachable, es normal que la ilusión se desborde tras una sequía que dura más de cuarenta años. Sin embargo no puedo dejar de estar en desacuero ante el secuestro de la selección nacional y la hipocresía de la que se está haciendo gala desde Cuatro .

Sinceramente, quien me iba a decir que iba a echar de menos el estilo austero de Jose Ángel de la Casa. Entre tanto gritos orgásmicos con las jugadas realizadas, o monopolizar toda la retransmisión por el “carisma” del periodista, que haya tanto fútbol con fatatas y odas a nuestra selección y lo bien que lo hace mi canal, echo de menos a Jose Ángel de la Casa y a la forma que tenía de retransmitir los partidos, en especial su época gloriosa y lo que consiguió transmitirnos con ese gritos rotos con los goles de España a Malta, Alemania, o Bélgica.

