No es el primero y quién sabe si será el último que comienza la temporada en un banquillo y lo termina engrosando las listas del paro. Con Paco Chaparro ya son nueve los entrenadores que en lo que llevamos de curso han sido cesados en su cargo. Como en la mayoría de casos, el ya ex entrenador del Real Betis ha sido víctima de los malos resultados, los mismos que han llevado al conjunto verdiblanco a acariciar los puestos de descenso a Segunda División cuando sólo faltan nueve jornadas para poner punto y final al campeonato liguero. A estas alturas, el Betis es decimosexto con 31 puntos, sólo uno por encima del Recreativo de Huelva, el primero de los tres conjuntos que actualmente ocupan las profundidades de la clasificación. El catalán Josep Maria Nogués, técnico del filial pero veterano en categorías inferiores, se hará cargo del equipo andaluz hasta junio con la posibilidad de seguir siempre y cuando consiga la principal meta: la salvación bética.
La decisión de prescindir de Chaparro llega en un momento delicado, en el que es evidente que la plantilla verdiblanca necesita un cambio de timón pero en el que cualquier movimiento fuera de lugar puede marcar el futuro del equipo. Lo extraño es que con la gran nómina de futbolistas de la que dispone el Betis, uno de las entidades que más gastó el pasado verano para, precisamente, evitar la actual situación y que en el mercado de invierno se trajo de nuevo a Ricardo Oliveira, los números sean los que sean. En el Ruiz de Lopera no saben lo que es ganar desde el 7 de febrero, en el lograron la machada ante el Sevilla y en el Sánchez Pizjuán. Desde ese día, seis empates y una escandalosa derrota en el Santiago Bernabéu. Como consuelo queda el saber que al menos ya ha pasado lo peor: que los duelos ante los conjuntos de arriba (el conocido ‘Tourmalet’ para algunos), ya es pasado y que lo que viene son finales ante rivales que pelean exactamente (salvo contada excepción) por lo mismo.



