
Se antoja complicado tener una información que no se debe contar y tratar de que no se te escape, al menos para mí. Es algo que cada vez me preocupa menos, quizá sea porque a ciertas no personas y medios les tengo menos respeto y sobre todo menos credibilidad. Suena misterioso que a las horas (me da vergüenza llamarlo días) de la presentación de Juan Onieva éste dé marcha atrás con la excusa de una puesta en escena lamentable. Podemos discutir la presentación de Onieva, habrá quien le parezca bien y habrá a quien no, pero que por eso se venga abajo no me lo creo. No me lo creo porque el propio Onieva ya había hablado de ello y charlaba tranquilamente de unas futuras tres semanas para desarrollar su idea del Real Madrid.
He leído que la de Onieva era una candidatura valiente, vale, lo puedo entender. Para mí la candidatura de Onieva, o la de cualquier otro, no es valiente, es lógica, es lo que se tiene que hacer en elecciones. Que ahora haya tirado la toalla responde a un acto de cobardía. Si fuese valiente, como se le presupone a cualquiera que le haga frente a Florentino Pérez, debería llegar hasta el final y darle al Real Madrid garantía de votación, una pluraridad que a día de hoy brilla por su ausencia. No voy a usar el verbo creer sino el verbo saber para referirme al de siempre, al que le interesa que no haya elecciones, al único que sale beneficiado en todo esto. Salen perdiendo los socios, sale perdiendo la democracia, sale perdiendo el Real Madrid, salimos perdiendo todos, menos uno…





