
La operación lavada de imagen comenzó a hacerse temprano. Nada más terminar el choque Pepe ya salía pidiendo perdón con cara de cordero degollado, periodistas de todas las cadenas nos contaban que no tenía antecedentes y el Diario Marca nos brindaba una enternecedora entrevista con portada incluida en la que el pobre Pepe, el mismo que intentó volarle la cabeza a Casquer, el que le pegó un puñetazo a Albín, decía que no quería volver a un campo de fútbol, que estaba pasándolo fatal.
La sanción ha sido de diez partidos, la mínima que se le podía dar. Bajo mi punto de vista el Comité de Competición no ha sido duro. He aquí la explicación de los diez partidos: uno por la roja, cuatro por la agresión a Casquero, cuatro por la de Albín y otro por los insultos al árbitro. En todos los casos se aplica la sanción mínima, como ya he dicho. Creo, sinceramente, que la agresión a Casquero merecía más partidos de sanción, pero en cualquier caso me alegro de que se le haya dado un castigo ejemplarizante y que el Comité no se haya derretido por la presión de dejar sin final de temporada a un puntal del Madrid.




El partido de ida en el Emirates Stadium ya fue frenético, típico ejemplo de por qué el fútbol inglés es el más apasionante del mundo. Un gol de Walcott para el Arsenal a diez minutos del final evitó la derrota del Tottenham, aunque le dejó mejor posicionado para el partido de vuelta. Semifinales de la Carling Cup. No será el torneo más importante del mundo, pero otorga plaza en la UEFA Cup y los equipos ni mucho menos la regalan.

