
Posiblemente el protagonista de este post ha sido uno de los jugadores más decepcionantes en la historia del fútbol, incluso a pesar de que nos haya regalado momentos maravillosos con el balón en los pies. Su virtuosa zurda desató unas expectativas sin techo. A mediados de los noventa su fichaje protagonizó un arduo enfrentamiento entre Nacional y Peñarol, los dos grandes de Uruguay. Se quedó con el Bolso y realizó dos campañas sensacionales. Entonces el Inter llamó a su puerta y después de una fructuosa cesión en el Venecia adquirió rol de ídolo en San Siro. Arrancaba el siglo XXI y a sus 24 años el Chino Recoba lo tenía todo para triunfar. Con el fin de evitar posibles tentaciones, Moratti decidió blindarle, convirtiéndole en el jugador mejor pagado del mundo, cobrando más de mil millones de las extintas pesetas al año. Poco después comenzó su inexorable caída. Este fin de semana, para finalizar este breve resumen de su carrera, ha cerrado un contrato de dos años con el Panionios griego, que intenta paliar su decepcionante arranque de campaña con un golpe de efecto que le va a costar aproximadamente un millón de euros por temporada.
Se va del Calcio Álvaro Recoba, que esta campaña ha militado en calidad de cedido en el Torino, después de once años en los que sólo en tres o cuatro rindió a un nivel aceptable, no obstante, siempre por debajo de lo mucho que prometía. Se va con 216 choques a sus espaldas y 65 goles en su cuenta. Su comienzo fue alentador, su estilo cautivó en los inicios pero su estrella no tardó en apagarse, a pesar de que siempre contó con la confianza de la cúpula interista.



