
Hace unas semanas publicaba un post sobre el desencuentro entre el Jardinero Cruz y José Mourinho. La relación entre el ariete argentino, fundamental en las últimas campañas para el Inter, y el técnico luso no fue armoniosa desde el principio, pues de hecho Mourinho censuró públicamente la actitud del atacante cuando en la segunda parte contra el Genoa supuestamente el jugador no le hizo caso, colocándose más adelantentado de lo que le había ordenado. Cruz se cayó de las siguientes listas y en cuanto Morinho le ha vuelto a dar una oportunidad ha hablado sobre el campo.
El Jardinero regresó al equipo el pasado miércoles contra el Anarthosis. El Inter perdía y el espigado delantero, saliendo del banquillo, logró el 3-3 definitivo. Mourinho volvió a negarle la titularidad este domingo, en la visita del Udinese, que llegaba como segundo, empatado a puntos con los neoazurro. El partido se le complicó a los interistas, como casi todos en casa en esta campaña. Cruz volvió a salir desde el banco, esta vez en la reanudación y de nuevo demostró que su romance con el gol es eterno, por mucho que disponga de tres ratos, por mucho que se le niegue la continuidad que deben tener los grandes jugadores como él y por mucho que tenga 34 años.





