Los pucelanos tienen varios motivos para estar contentos e ilusionados con su equipo. Centrándonos en su cantera y los chavales que llegan, la de este año es de las generaciones más prometedoras, la guinda sería la vuelta al equipo de Javier Modrego. Con o sin él los aficionados tendrán otros jugadores con los que sentirse identificados, ése buque insignia que rompe desde abajo que casi cualquier club tiene en su plantilla. Por desgracia los clubes más humildes están resignados a perder a los buenos, con tal panorama se antoja complicadísimo poder tener a un chaval de la cantera que pueda durar toda su vida futbolística en el club. El que va camino de convertirse en símbolo es Sergio Asenjo y tiene toda la pinta de que va a durar muy poquito en Valladolid.
Como la fuente de futbolistas es inagotable siempre habrá más, llegando nuevos jugadores que con sus virtudes tratarán de ocupar el vacío de la joya robada. Lo importante no es que se vayan, sino que haya otro jugador semejante para ocupar su hueco. Entre los que se ha llevado Mendilibar del filial hay dos delanteros, uno novato y otro que ya ha ido el año pasado e incluso ha tenido minutos en Primera hasta que fue cedido en Diciembre al Poli Ejido. Los dos son Enriques pero futbolísticamente se diferencian muy bien



