Ha sido la imagen del partido: Luca Toni, exultante, fingiendo que disparaba con una pistola sobre todos los compañeros que corrían a abrazarle. El italiano estaba extasiado y no era para menos, porque sabía de la importancia de su gol postrero para el Bayern de Munich. Hace sólo un año un gol ante el Hoffenheim no habría significado tanto, ni el Allianz Arena se habría llenado hasta la bandera para recibir al modesto equipo de Sinsheim. Pero hoy, la ráfaga del ariete transalpino arrebata al Hoffenheim su liderato inesperado, y lo recupera para el equipo que siempre siente que es su lugar por derecho propio.
No valió el decimo octavo tanto de Vedad Ibišević en la Bundesliga: el máximo goleador hasta el momento del torneo alemán adelantó a los suyos en los primeros compases de la segunda mitad. Los azules parecían dispuestos a asestar un duro golpe al gigante bávaro en su propio terreno, pero éste reaccionó imponiendo la experiencia de sus jugadores y empató gracias a un tanto de Lahm. Ya en tiempo de descuento, un Luca Toni muy batallador y que hasta el momento había estado especialmente desacertado, logró la victoria para los suyos (2-1).
El partido ha sido de la intensidad y emoción que uno podía esperar, no tanto sin embargo de la calidad que también es de desearse, ya que ambos equipos han demostrado tener tanta ambición como nervios e imprecisiones. El Bayern tenía el control del balón, pero sin una idea clara de como romper la ordenada defensa del Hoffenheim. Confiaba que ésta podría abrirse con la movilidad de Schweinsteiger y Ribéry o con el oportunismo de Toni. Por su parte el Hoffenheim salió desde el primer minuto a ganar, basándose en un juego de contraataque a base de mucha presión, pases directos y velocidad.

El Bayern de Munich ha anunciado hoy que

