Anfield ya tiene nuevo ídolo, el uruguayo Luis Suárez. Tras la deserción de Fernando Torres, que se marchó al Chelsea en busca de títulos, el futuro del nuevo entrenador red, Kenny Dalglish, parecía oscurecerse. Pero King Kenny, lejos de flagelarse por perder a su Nueve, vio el caso como una oportunidad de cambiar y mejorar. Igual que en sus tiempos como futbolista siempre destacó por ser un delantero con un desarrollado olfato de gol, el escocés ha sabido aconsejar bien a sus jefes para que invirtieran sabiamente los 58 millones de euros que les dejó Abramovich.
Los elegidos fueron Andy Carrol y Luis Suárez. El primero, que precisamente debutó este fin de semana, llegó del Newcastle por la friolera de 40 millones, y, a sus 22 años, está llamado a convertirse en el futuro ariete de la Selección Inglesa. El segundo viene de quedar cuarto en la última Copa del Mundo con Uruguay y llega con la vitola de haberse convertido en la estrella del Ajax. En Amsterdam, donde estuvo tres años y medio, sólo ganó una Copa, por lo que, después del Mundial, quedó claro que su futuro estaba lejos de Holanda. A pesar de que hubo un sinfín de rumores que lo ligaban a un buen puñado de los grandes clubes europeos, Suárez no cambió de club en verano y ha sido ahora, en Enero, cuando al fin hizo sus maletas rumbo a Liverpool.

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