
Se marchó con galones, con vistas a que el guante que todavía viste en su pie derecho le quedaba muchas roscas que dibujar. Cruzó el charco desde un continente donde había forjado su figura como futbolista, además de la imagen comercial que había creado. Pero se equivocó en la decisión, una que apuntaba a la ex Spice Victoria Adams, su mujer, como razón de peso para que el inglés cambiara de aires.
Podría haber tomado rumbo al Calcio mucho antes, en lugar de esperar a comprobar que el soccer es más un intento yankee (fallido) de no quedar por detrás de Europa, que una auténtica competición a su altura. En Milán se quitó el mono de fútbol, aunque ya no al mismo nivel al que nos tenía acostumbrados. En su partido de regreso a LA Galaxy, precisamente contra el Milan, su afición le señaló la puerta de salida. David Beckham pagó su error con el odio de aquellos que algún día le endiosaron.

Leo en
Me decía un amigo estadounidense que pasa el verano en España mejorando el idioma que el soccer ganará mucho con el fichaje de Beckham. En su opinión, esto es obvio por otra parte, nunca podrá acercarse a los niveles del béisbol o fútbol americano, pero sí podrá despegar definitivamente, cosa que ni siquiera se terminó de lograr con el Mundial de 1994, a pesar de que a raíz de ese acontecimiento se creara, de una vez por todas, una competición seria.
Después de varios

