
Con 27 años Peter Odemwingie por fin puede decir que ha triunfado en Rusia. La historia de este nigeriano es más que rocambolesca, por lo pronto porque nació en Uzbequistán, fruto de la unión de dos médicos, un nigeriano y una rusa… Ha pasado mucho desde sus orígenes y aquel chaval que se crió en las divisiones inferiores del FC KAMAZ Naberezhnye Chelny, saltó al CSKA, donde no le dieron oportunidades, y salió a Bélgica para hacerse un nombre, ya es uno de los jugadores estrella del campeonato báltico.
Delantero del Lokomotiv de Moscú, en esta campaña con sus nueve goles se consolida como el segundo mejor artillero de la Premier, formando una gran sociedad con su compañero Bilyadetinov, un talentoso zurdo que desata el gusto cada vez que agarra el cuero. Ambos apuntan muy bien en un Lokomotiv ilusionante que sueña con recuperar pasados tiempos de esplendor. Con Odemwingie en sus filas todo es posible, porque la historia de este delantero es un ejemplo de continua superación.
No le dieron en casa la oportunidad que requería y por eso con 21 años salió a La Louvière, humilde equipo belga donde se forjó como futbolista, ganó una copa y se gestó una muy buena imagen que le acabó llevando a un potente conjunto francés. Cuando el Lille llamó a su puerta Odemwingie no se lo pensó dos veces. Corría la campaña 04/05 y este africano nacido en Uzbequistán por fin podía demostrar todo lo bueno de su fútbol. No tardó en aclimatarse y las buenas sensaciones que traslucía en sus primeros meses en la Ligue 1 acabaron con una llamada de la selección de Nigeria. Seguramente tuvo que ser difícil renunciar a jugar con Rusia, país en el que se crió, pero lo cierto es que el rapidísimo ariete nbo quiso desaprovechar la oportunidad de ser internacional, consciente de que con la selección báltica sus posibilidades eran muy reducidas por aquella época. Desde entonces ha sido un fijo.



