
Es el dorsal de los cracks, de los futbolistas que marcan la diferencia, por los que el aficionado se deja los cuartos. El diez es y será el número que identifica perfección, el que caracteriza al líder, el que hacer creer al aficionado sobre el jugador anónimo que lo lleva, el que hace crecer al jugador ante la mirada de los demás. El dorsal de Pelé, Maradona o Di Stéfano.
En el Barcelona lo lleva Messi, en el Sevilla lo luce Luis Fabiano, en el Atlético de Madrid se adueña el Kun Agüero y en el Real Madrid, Lass Diarrá. Tras la salida de Sneijder el número con el que sueñan los niños o el que identifica al mejor del equipo, sea Oliver Aton, Maradona o quién sea, quedaba vacío. Podría recogerlo Kaka, también Benzema o, por qué no, Cristiano Ronaldo, con lo bien que quedaría CR10. Lass… Lass Diarrá ha sido el que no le ha pesado llevar el diez del mejor club del siglo veinte.






