Concierto en defensa del Atlético

El 2-2 final entre Atlético de Madrid y Oporto parece una broma. El encuentro pudo tener un tanteo similar a un partido de fútbol sala debido a las paupérrimas defensas de ambos conjuntos, aunque por encima destacó la línea de cuatro alineada por Abel Resino. Mal Ujfalusi, desastroso Seitaridis y penoso Antonio López. Pablo, que precisamente fue quien protagonizó el error en el primer gol luso, estuvo finalmente aceptable. Leo Franco evitó la goleada de un Oporto también muy gris.
Y eso que comenzó adelantándose el Atlético de Madrid en un inicio de partido eléctrico. Maxi Rodríguez daba la primera alegría de la noche y a partir de ahí comenzó el particular concierto de la defensa rojiblanca. Las cantadas se sucedían unas tras otras y un clamoroso fallo de Pablo le dejaba en bandeja al Oporto el primer gol de Lisandro. El partido se rompió, y la sensación de estar viendo una pachanga de patio de colegio aumentaba. El do de pecho lo concedió el meta brasileño Helton en el gol de Diego Forlán. Sin vaselina se tragó un inocente disparo del uruguayo en el descuento de la primera mitad. El 2-1 era el mejor resultado para un Atlético que había tentado demasiado a la suerte.





