
Parece que, al final, las sillas no se subirán a las mesas. Hoy hemos conocido una de los peores noticias que se podían dar en el fútbol español: la mayoría de clubes de Primera y Segunda División se han bajado los pantalones ante Barça y Madrid. Recapitulemos: como os contamos en su momento, los clubes que forman el llamado G-30 —con las lógicas excepciones— plantearon una propuesta para que los ingresos televisivos se negociaran colectivamente y que el reparto fuera más equitativo, cambios que vendrían a igualar nuestra liga con las europeas. Madrid y Barça no están dispuestos a perder su situación de privilegio y, un tiempo después, presentaron una contra-propuesta de mínimos.
Llegó el punto álgido de la negociación. Los dos grandes apostaron por una vía en la que compraban el apoyo de Valencia y Atlético de Madrid, ofreciéndoles mantenerse como la alta nobleza, e igualaban al resto esperando que los más pequeños se vieran tentados con el supuesto beneficio de igualarse a la baja nobleza, esto es: Sevilla, Athletic Club, Villarreal… En ese momento fue cuando publiqué un artículo manifestando que, por una vez, esperaba que los pequeños no se conformaran con migajas y se atrevieran a llevar la lucha hasta el final, con todas las consecuencias; por lo tanto, esta noticia me supone una tremenda decepción.



Es de liga tercermundista no saber 9 horas antes del inicio de un partido de una liga de fútbol profesional, o eso se supone, que el mismo se vaya a disputar o no. Lo que puede suceder esta noche en el Bernabéu, puede recordarnos a la España de la chirigota y la pandereta, a la misma que veíamos en las imágenes del NO-DO. Todo a cuenta de la huelga y el plante de los jugadores del Levante, que lo mismo se visten de corto, saltan al campo y cuando el árbitro de inicio al partido, se retiren al vestuario, entre otras cosas que pueden hacer, como comenta
Ya apunte lo que pensaba cuando creía que el problema de los jugadores del Levante con sus dirigentes, se había solucionado. Al final todo va a resultar ser un engaño realizado para que la huelga que pudieran llevar a cabo no perjudicase a la liga, ya que dos jornadas sin presentarse, motivaba su descenso automático y la anulación de todos sus puntos, con lo que los puestos de descenso podrían modificarse. Nadie lo quería. Ni dirigentes, ni jugadores. Por eso retrasaron todo con falsas promesas, para evitar que el Levante se ajustara a la ley de huelga (se necesita un mínimo de doce días, creo, para que la huelga sea legal, y ya se encontraban fuera de tiempo). Y además, ahora parece que no hay dinero, y si les pagan, será la mitad de lo que tienen pendiente por cobrar.
Tema calentito el del fútbol por televisión en nuestro país. El del fútbol en abierto, sobre todo. Si bien es cierto que día sí y día también tanto La Sexta como TVE se encargan de dar la razón a quienes defienden la retransmisión de los partidos en pay per view, con su idea de no respetar el directo de partidos tanto de la Premier como de la FA Cup, la LFP ha presentado una petición para derogar la famosa Ley Cascos, que por el bien del interés general, exigía la retransmisión en abierto de un partido de la liga los sábados. Pero resulta que la LFP, según indican desde su directiva, no está pidiendo que se dejen de emitir partidos en abierto, sino que eso quedará a la decisión final de la cadena que ostente los derechos de televisión de cada uno de los clubes. Es decir, que si ellos deciden emitir el partido en pago por visión no será responsabilidad de la LFP, la misma que ha pedido quitar la ley Cascos. Toma eufemismo.


