
Es a día de hoy el entrenador de moda en Sudamérica. Ni siquiera el efecto Cholo Simeone puede eclipsar el tirón de Edgardo Bauza, técnico que esta campaña ha roto todas las expectativas haciendo campeón de la Libertadores al Liga Deportiva Universitaria de Quito, primer equipo ecuatoriano en lograr tal hito. Bauza, que tiene 50 años, es un hombre relacionado con el fútbol desde sus orígenes. Ídolo de Rosario, era un central aguerrido y espartano, similar al Coloccini de nuestros días tanto en el aspecto físico como en su estilo de juego. Disputó más de 300 partidos con Central, ganó dos títulos y todavía hoy es considerado por la Federación de Historia y Estadística del Fútbol como el cuarto defensa más goleador de la historia. Pero las piernas no aguantaron eternamente. En 1992 colgó las botas y poco más tarde inició una carrera como técnico que ahora goza de su etapa de esplendor.
Bauza arrancó su periplo en los banquillos en Central, como no podía ser de otro modo. Sus criterios futbolísticos no tardaron en dar éxitos. Rosario rozó la Comenball de 1998 y el Clausura de 1999, para luego convertirse en un fijo de la Libertadores e incluso quedarse a las puertas de la final en 2001. Sin embargo, el hecho de que centrara todos sus esfuerzos en competiciones internacionales hizo que el Canalla dejara excesivamente de lado sus compromisos domésticos, hecho que acabó pagando complicando la existencia de los rosarinos en Primera. A Bauza no se le renovó el contrato y tras unos pasos insípidos por Vélez y Colón, decidió probar suerte en Perú, donde logró un torneo Clausura y se afianzó como técnico de referencia en el Sporting de Cristal. En 2006 le llegó por medio de su representante, Gustavo Lescovich, una oferta de Liga para entrenar en Ecuador. Le sedujo la idea de probar en un nuevo campeonato y emigró a Quito para conseguir sus mayores éxitos: título nacional en 2007 y Copa Libertadores en 2008.



