Es cierto que el Steaua es el equipo de Rumanía, el principal equipo del país. En Bucarest, uno de cada dos aficionados al fútbol profesan fe por este equipo que en 1986 silenció al barcelonismo en el Sánchez Pizjuán cuando Duckadam se lió a parar penaltis en la portería de Gol Sur de Nervión y dio la primera y única Copa de Europa para el fútbol del Este, en un año que fue mágico para el bloque comunista porque el Dinamo de Kiev del mítico Blokhin se imponía en la Recopa ante el Atlético de Madrid en París por 3-0.
A lo que íbamos. El Steaua es el más grande a nivel de títulos y también en materia popular. Pero esto no siempre fue así. El Dinamo de Bucarest le miraba por encima, al menos en lo que a títulos respecta, antes de que llegaran los ochenta. Fue en esa década cuando se comenzó a desequilibrar la balanza. A partir de ese momento los azul y rojo han mostrado un claro dominio, ganando hasta 16 ligas de las 23 que actualmente poseen. El Dinamo en ese periodo, en cambio, sólo logró nueve títulos de los 18 que tiene.



