La ida de los cuartos de final de la Champions League tuvo marcado acento argentino en las eliminatorias entre Olympique de Lyon y Girondins de Burdeos (3-1) e Inter-CSKA de Moscú (1-0). Y es que ambos conjuntos locales encarrilaron la eliminatoria con sendas victorias gracias a la certeza puntería de dos de los arietes que llegarn el pasado verano para precisamente eso, marcar diferencias. Hablamos de Lisandro López y Diego Milito, futbolistas que no dejan de hacer esfuerzos por convencer a Maradona de que deben estar en el próximo Mundial.
En el duelo fratricida francés un hombre decantó la balanza. Lisandro López, contratado a golpe de talonario (costó 24 millones de euros) tras la marcha de Karim Benzemà al Real Madrid, está respondiendo a las expectativas creadas y sigue siendo el hombre-gol que fue en Oporto. Particularmente, desde que dio el salto al Viejo Continente procedente de Racing de Avellaneda. Es un nueve que tiene de todo un poco y en ese todo reúne perfectas virtudes, imprescindibles para que el Lyon siga en la pelea por las semifinales. Marcó dos goles que acercan a su equipo al gran reto europeo y lo que es mejor, nadie en Gerland echa de menos a su antecesor, a día de hoy sin protagonismo alguno en la capital. Ojala algún día podamos ver a Lisandro en la Liga.





