
Mala suerte para el que esta noche no haya presenciado el partido de las diez. Valencia y Villarreal homenajearon en Mestalla al fútbol, brindando un auténtico partidazo, posiblemente el mejor en lo que va de campaña, que se tradujo en un impresionante intercambio de golpes con 3-3 como resultado final. Todo en un choque eléctrico que tuvo de todo, 90 minutos de alternativas y espectáculo que acabaron dejando un justo reparto de puntos. Obviamente, en un choque de estas características nadie podía perder.
La sucesión de los acontecimientos fue la siguiente. Nada más arrancar Baraja hizo el 1-0, con un oportuno testarazo, tras un excelso servicio de Joaquín. Recibir un tanto prácticamente sin haber entrado al campo, desmoraliza a cualquiera, pero el Villarreal, con Ibagaza sirviendo regalos a sus compañeros, mandó dos balones al palo de la portería de Renan. El Valencia, sin embargo, se puso 2-0 gracias al talento de Villa. El Villarreal acometió a los de Emery con enorme ímpetu y encontró premio a su insistencia justo antes del descanso gracias a un cabezazo de Fuentes al bote de un córner. En la reanudación el ritmo vibrante e incluso vertiginoso del primer acto, decayó un poco para dar paso a las típicas polémicas de un choque con tanto en juego, aunque los amarillos, sobre todo con Pirés en el campo, buscaron con ahínco las tablas y las conseguía Llorente a trece del final. Cuando marcó el vasco cualquiera que estuviera presenciando el apasionante choque, sabía que la cosa no podía quedar ahí. Efectivamente, Edú hizo acto seguido el 3-2 y el Villarreal empató de penalti más tarde, para dar paso a un tremendo acoso local en la última fase del encuentro.

El pasado Domingo tuve ocasión de disfrutar en directo del Real Madrid- Athletic de Bilbao. Todos los focos estaban destinados a presenciar el alirón blanco, sin embargo los bilbaínos reclamaron un papel protagonista en la película. Tan sólo el reparto de la habitual ración de milagros por parte de Casillas evitó un disgusto a un Bernabeu engalanado para la fiesta. El Athletic actual comienza a desprender una imágen bien distinta de la ofrecida los últimos años. La de un equipo que como los hidalgos del siglo de oro sólo tenían el pedigrí y la honra de un linaje puro para ofrecer a falta de otras virtudes.
El torneo de fútbol 7 alevín de Brunete constituye desde hace años un epílogo delicioso a la liga profesional. La expectación por atisbar proyectos de cracks apenas esbozados, empapaba de interés un torneo al que la costumbre ha deslucido un poco. En las primeras ediciones destacaron jugadores que han permanecido en mi memoria pese al trascurrir de los años, hayan alcanzado o no la categoría profesional, como el pequeño Dieguito del Celta en el 95 trasmutado en un Romario gallego, o la pugna de genios del 96 entre Iniesta y Jonathan, páginas de oro de este torneo.
De las cinco salidas que el Barcelona ha realizado esta temporada, solamente en su visita al Ciudad de Valencia, contra un Levante colista, ha conseguido sumar los tres puntos. Racing de Santander, Osasuna, Villarreal y el último, el Valladolid, se le han atragantado al conjunto de Frank Rijkaard, que tras la décima jornada ve como el Real Madrid ya le aventaja en cuatro puntos.

