
Hace aproximadamente cinco años desde que el Real Oviedo descendiera a la Tercera División asturiana. Dos categorías perdió de una tacada el conjunto de la capital del Principado: una por los deméritos deportivos y otra por impagos. Desde entonces más pena que gloria acompaña al conjunto azul. Llegaron a ascender a Segunda B pero la temporada pasada volvió a caer a Tercera, ante el hastío de una afición siempre fiel a su escudo pero con numerosos motivos para el enfado.
A comienzos de esta temporada la directiva decidió poner al frente del equipo al de sobra conocido por todos ‘Lobo’ Carrasco. Se realizó un esfuerzo económico importante para lo que es el estado financiero de la entidad, con el fin de poner en el banquillo a un entrenador que aunque falto de experiencia, acompaña un buen cartel. Sin embargo, a día de hoy ese cartel se lo ha ganado sobre el terreno de juego, pero no desde un banquillo.
Ayer ‘Lobo’ Carrasco fue destituído como entrenador del Real Oviedo justo en el momento más importante de la temporada. Pongámonos en situación. Actualmente se está disputando la fase de ascenso a Segunda División B. Lógicamente el Real Oviedo es partícipe en ella tras haberse proclamado campeón de la Tercera asturiana dejándose llevar prácticamente. En la primera eliminatoria los asturianos se están enfrentando al Caravaca, cuarto clasificado de la Tercera murciana. El pasado domingo tuvo lugar el partido de ida en tierras murcianas y el Real Oviedo cayó derrotado por un estrepitoso 4-1 ante la mirada atónita de un millar de aficionados que se habían cruzado España de esquina a esquina para apoyar a sus jugadores.



