Si hay una afición desencantada, esa es la del Real Betis. Vaya tiempos corren por Sevilla, con qué suerte tan distinta para los dos representantes de la ciudad. Ya lo dijo Joaquín Caparrós: al beticismo, además de soportar el mal estado en que se encuentra su equipo, le pesa el hecho de cargar con la condena que supone vivir los éxitos de su eterno rival. En parte, no le falta razón al utrerano. Lo que ocurre es que Caparrós, como sevillista, iba con la intención de hurgar en la herida, seguro. Por desgracia para los aficionados béticos, esta es la realidad; y lo peor es que la entidad no levanta cabeza. Cuantos salieron a la calle para pedir la marcha de Manuel Ruiz de Lopera sienten que perdieron una batalla importante. Mientras, el máximo accionista continúa a lo suyo, ente pleitos.
El Betis es un equipo tan irregular, inseguro e imprevisible que es imposible analizar sus opciones reales de ascenso. Personalmente, he apostado por él desde el principio como uno de los candidatos para acabar la Liga Adelante entre los tres primeros, pero pasan las jornadas y el conjunto verdiblanco sigue sin mostrarse firme. Parece aún dubitativo en una categoría que, aunque no debiera resultarle demasiado extraña, exige tanto que deja sin aliento a quien no sepa dosificar sus fuerzas. Además, es el rival a batir, por su historia y su procedencia, algo que hay que añadir a las complicaciones que surgen en esta división.




Al mal tiempo, buena cara. Y la mejor que ha pasado por el Real Betis Balompié en los últimos años ha sido la de Ricardo Oliveira. El brasileño vuelve a la que fue su casa durante dos temporadas y a la que tanto dio con sus goles. Se marchó por la puerta de atrás (el posible retorno fue todavía más gris), al sufrir una lesión en el partido de Champions ante el Chelsea que provocó su marcha al Sao Paulo. Pasó con más pena que gloria por el Calcio con la camiseta del Milan, regresando más tarde la Liga Española con el Zaragoza, su último equipo. El descenso del conjunto aragonés a Segunda hizo que le llovieran ofertas, pero ha sido en el mercado de invierno y con la llamada del Betis cuando Oliveira ha decidido regresar a Primera.

A última hora de ayer domingo, Héctor Cúper fue cesado como entrenador del Real Betis. La derrota por 0-2 ante el Atlético de Madrid que deja a los verdiblancos en la penúltima posición, a cuatro puntos de la salvación, ha sido la sentencia definitiva para el argentino.

