Hace poco más de dos meses que Luis Fernández se convertía en entrenador del Betis tras la dimisión de Jabo Irureta después de una victoria en Tarragona, cansado de las continuas peleas con la directiva, de no poder trabajar a su gusto, y de ser ignorado en varias decisiones importantes. Por aquel entonces el equipo sevillano era un conjunto hundido en la tabla y con un futuro muy poco prometedor por delante. Era un equipo sin espíritu, sin fe, que cuando salía al terreno de juego no lo hacía con la garra necesaria para vencer.
Confiaron su suerte en Luis Fernández, un técnico de sobra conocido por la afición española por sus andaduras en Athletic de Bilbao y Espanyol. Ya entonces en Notas de Fútbol nos aventurábamos a decir que el técnico galo era idóneo en la difícil tarea de eludir el descenso, ya que ha demostrado sus artes en la materia en varias ocasiones, como por ejemplo con el propio Espanyol.
Hoy en día podemos decir, aunque todavía quede mucha liga, que no nos equivocábamos. El relevo en el banquillo fue un punto de inflexión en la trayectoria del conjunto verdiblanco, que ahora respira mucho más tranquilo y sigue trabajando para lograr la permanencia.

Que el Betis iba a tener pronto nuevo técnico en el banquillo no es algo que se esperase desde que hace pocos días Jabo Irureta dimitiera de su cargo, sino que es un secreto a voces que circula por el mundo del fútbol desde hace ya varias semanas.

