
La jugada ocurrida anoche en Villarreal, el gol del jugador atlético Fabiano Eller cuando Guille Franco se encontraba en el suelo lesionado, ha sorprendido y provocado cierta indignación.
La Liga española no es, en muchas ocasiones, un ejemplo de deportividad. Tenemos decenas de casos cada temporada. Partidos de noventa minutos en los que se disputan apenas cuarenta de juego real. Pérdidas de tiempo indiscriminadas consentidas por los árbitros y jaleadas por la afición correspondiente. Constantes piscinazos y simulaciones de faltas, jugadores a los que las cámaras de tv dejan en ridículo cuando se quejan de un golpe en la cara y han recibido un roce en el pecho.



Otro empate más del RCD Espanyol y con este ya son seis consecutivos en Liga. El de ayer en Anoeta fue muy doloroso por haber sido merecedores de los tres puntos. El Espanyol jugó mejor y dispuso de las mejores ocasiones, pero la Real consiguió un punto con el que visto lo visto pueden estar contentos. Lotina de momento no cambia el rumbo decaído de los donostiarras, aunque todavía es muy pronto para sacar ninguna conclusión de su trabajo.

