
Si el Barça es más que un club por todo lo que significa, la Unión Deportiva Lanzarote es todo lo contrario. El club conejero, probablemente, sea el más castigado económicamente de los cuarenta que componen la Segunda B. Se vive una situación límite que en estos días está llegando a su fin. El asunto es grave, muy grave, y a la marcha de un gran entrenador y de algún que otro jugador, se espera la llegada del mes de Diciembre para la desbandada general del equipo.
Su presidente es Victoriano Elvira. Parece que si no lo es él no lo es nadie. Por más que Victoriano ha intentado buscar un relevo en la presidencia jamás ha fructificado la gestión. Una y otra vez ha dimitido en busca de gente nueva, alguien que tengas las fuerzas y también el valor de ayudar al equipo deportivamente y económicamente, pero nadie se ha presentado a las elecciones. Se habló de una fusión entre los dos clubes más importantes de la isla: Lanzarote y Orientación Marítima, éste en Tercera, pero lo que salvó la situación fue la inyección económica por parte del Gobierno de Canarias.



