
El gol de Bilic o el gol de Luque tienen toda la culpa de lo que se va a vivir en la última jornada de liga. También se puede decir que el Valladolid no supo cerrar lo que ya había logrado, por falta de ambición, y porque jugó a no perder. O se debe a un Betis inocente, que no quiso adormecer un encuentro en el que una genialidad de Luque le ha puesto a las puertas del infierno. Y más, cuando el último partido de liga lo debe jugar frente a los de Pucela.
A eso es a lo que se agarran Getafe, Sporting y Osasuna. En mucho tiempo no se veía que con 42 puntos sumados uno podía descender a segunda. Estos tres equipos dependen de sí mismos, ganando estarán salvados. De ahí la importancia del encuentro de Sevilla: los dos no pueden ganar. El Getafe se juega su estancia en primera en Santander, que después de la semifinal del año pasado, el Racing le tiene ganas, e incluso se puede dar el caso de que el empate no le valga (este es un dato que ahora no puedo confirmar). El Sporting recibe a un Numancia Recreativo ya descendido, y el Osasuna se la juega con un Real Madrid que hace varias jornadas está de vacaciones y sin gobierno en los despachos.
La última jornada va a echar chispas. Todos pendientes de lo que hagan los rivales, excepto el Osasuna, que sabe que su permanencia pasa por la victoria, como en cierta forma le pasa igual al Sporting. ¿El que peor lo tiene? Un Valladolid que hace 8 jornadas se las prometía felices, y que tras 10 encuentros sin ganar, ha sido incapaz de sumar el punto que le salvaba. Ahora mismo es al único que le vale con no perder. Pero amigo, la dinámica dice que si no has sido capaz de resolver la situación en 10 partidos, ¿vas a ser capaz de hacerlo en uno? Eso pasa por dejarte los deberes para última hora. Y si no, que se lo digan al Newcastle, ahora equipo de First Division. En el fondo, un papelón para Mendilíbar.



