No me cansaré de repetir que en aquella Eurocopa de Francia 84, España vivió tres milagros, pero pagó demasiado un único error. La memoria selectiva se acuerda del error de Arconada, yo diré siempre que la mala suerte se cebó con él (ver su cara tras visionar de nuevo lo que ocurrió, resulta una injusticia muy dolorosa). Ahora que viene la Eurocopa de Suiza y Austria, y recuperó aquellas imágenes, me siento orgulloso de aquella selección, de esa España por la que nadie apostaba y contra viento y marea se metió en la final de aquella Eurocopa. La mala suerte evitó que les aguasemos la fiesta a los franceses, porque el Dios del fútbol tan benévolo con la roja todo el año, nos hundió en un minuto.
Platini fue el mejor jugador de ese campeonato, marcar 9 goles en cinco partidos tiene mérito. Digo esto, porque hablando con un amigo, me comentaba que desde 1964, ningún español ha estado en el once ideal del campeonato. Y me extraña, sobre todo por aquella Eurocopa. Porque si se pregunta de verdad quien fue el mejor, la mayoría responde que Arconada (a Kahn le declararon mejor jugador del Mundial de Corea y Japón 2002, y el primer gol de Brasil en la final fue cantada suya, lo que son las cosas).
En las maneras de Casillas uno recuerda a Arconada, y más tras ver el vídeo. Recordaba el día de Alemania como un partido en el que el donostiarra nos mantuvo vivos hasta el último minuto, hasta el gol de Maceda seguramente es culpa suya. Tenía claro el milagro de Arconada frente a Dinamarca, pero no me acordaba de todas las paradas, en especial la del último minuto de la prórroga, la parada al lanzamiento de la falta y el paradón a bocajarro del despeje. Como recuerda Michael Robinson, sin esa acción, no habría habido final, y el hecho de que España la jugase se debe a Arconada. En la final de Glasgow frente al Leverkusen, recuerdo a Casillas, casi al final de la final realizar una acción parecida, una parada que al Real Madrid le valió el campeonato. Sin embargo, estos partidos quedan en la memoria selectiva por el triunfo, no por las acciones, y ese es el estigma que le ha tocado a Arconada.




