La Segunda División, o mejor dicho la lucha por subir a Primera División, está que trina. El Numancia es el único de los cuatro aspirantes serios al ascenso que respira tranquilo pues su vuelta a la máxima categoría ya es una realidad. Otros, como Málaga, Sporting de Gijón o Real Sociedad viven momentos de inquietud, pues a falta de tres jornadas para la conclusión de la Liga BBVA, uno de ellos saboreará el amargo sabor del fracaso.
Uno de los principales temas que surgen siempre que las cosas se aprietan y en juego hay algo más que tres puntos son las famosísimas primas a terceros. Es un secreto a voces, como algún futbolista primado ha declarado años después, que existen y que algunos clubes las llevan a cabo. Como no podía ser de otra manera, parece que los maletines también corretean a estas alturas por los rivales de los principales candidatos a ascender.

Basta que se llegue al final del campeonato liguero para que afloren con más fuerza que nunca los viejos males del fútbol español y aparezcan además nuevas y preocupantes amenazas. El asunto de los famosos maletines, la supuesta teoría de la conspiración para el descenso del Betis, la actitud de los árbitros, las quejas por el calendario Made in Spain, son historias con sabor amargo y el indudable olor a chamusquina que destilan los asuntos por aquí cuando hay importantes sumas de dinero por medio.
Tramo final de Liga, época de maletines. Como cada año por estas fechas, los rumores sobre primas a terceros salen a flote. Todo el mundo dice que mientras sean primas por ganar y no por dejarse ganar, están bien (a pesar de estar prohibidas en el reglamento)... salvo cuando eso perjudica a tu equipo, y ves como lo pasa mal para vencer a un conjunto que ya no se juega nada.

