Rueda la cabeza de Mandiá en busca de la resurrección

Como en muchos aspectos de la vida, en el fútbol también se esgrime como un recurrente recurso aquello de “muerto el perro se acabó la rabia”. Por eso cuando los resultados no son positivos la primera cabeza que rueda es la del entrenador. Por ello se sentenció a Abel Resino en el Atlético de Madrid, y por ahora la llegada de Quique Sánchez Flores solo nos ha dejado impresiones (más dos derrotas en Liga y la eliminación en la Champions League). Juan Carlos Mandiá ha seguido el mismo camino al ser destituido de su puesto en el Racing de Santander debido a los malos resultados cosechados por el equipo (sólo una victoria en los 11 partidos disputados entre Liga y Copa). Juan José González y Federico Castaños dirigirán al equipo en el partido de vuelta de la Copa del Rey ante el Salamanca.
No comulgo con la facilidad que tienen los clubes de fútbol, sobre todo en España, de solucionar los problemas cargándose al entrenador, cuando ésta se postula como el director de la orquestra y al que se le deposita toda la confianza al inicio de la temporada para llevar al equipo a cumplir sus objetivos. Si se confía en él en junio al contratarle tras estudiar las opciones no entiendo cómo se llega a creer que alguien que aterrice en el club deprisa y corriendo va a solucionar la papeleta. Pero a veces, como en la vida misma, el mismo efecto de cambio y no la nueva persona varía la rutina y la situación gira 180 grados. Lamentablemente en muchas ocasiones la destitución de un entrenador sirve para calmar al ‘respetable’ y hacer ver que desde la directiva se buscan soluciones, aunque el técnico no sea la pieza estropeada.


