Muchos son los problemas que ha arrastrado el Atlético de Madrid desde su regreso a Primera (temporada 2002-03). La defensa ha estado sometida a una crítica constante por su falta de contundencia, sus continuos errores y su debilidad en el juego aéreo, especialmente en jugadas a balón parado. Hasta siete entrenadores han ocupado el banquillo rojiblanco (Aragonés, Manzano, Bianchi…), sin que ninguno lograse implantar una filosofía definida de juego. Además, el equipo siempre ha estado a remolque de grandes nombres: primero fue la ‘torresdependencia’ (desde que era verdaderamente un niño), luego vino el turno para Agüero y Forlán.
Pero, sobre todos los problemas, hay uno que sigue arreciando los males atléticos: la ausencia de un organizador, de un cerebro pensante; un hombre que canalice la corriente del Manzanares. Algunos ven a Jurado como el creador de juego que el Atlético necesita, pero el sanluqueño no es un organizador, sino un mediapunta reconvertido según las diversas urgencias. Pasaron hombres como Ibagaza, que regaló algo de buen fútbol; Jorge Larena, otro invento pasajero; o Ever Banega, que apenas disfrutó de minutos. Todos ellos mediapuntas que nunca llegaron a jugar como tales, sino algo más retrasados de su posición natural.





Está siendo un año bastante plácido para el aficionado del Atlético de Madrid. Por fin parece que se aspirará a ganar títulos, el equipo gana y en varias ocasiones dando espectáculo. En lo deportivo no hay queja, pero fuera del campo hay algo que puede poner en riesgo el buen momento rojiblanco.
Siete años sin pasear la bandera rojiblanca por Europa, es demasiado tiempo para un equipo considerado como el tercero de España, al menos basándonos en lo histórico. Después del famoso doblete de la temporada 95/96, pocas alegrías ha recibido la afición colchonera. Más bien lo contrario, incluyendo dos años en Segunda División. Ahora, el Atlético de Madrid lucha por recuperar su sitio entre los grandes.
Se dice que hay gente que nace con una estrella. Algo que nadie le ha dado y que no ha pedido, pero que posee. Tiene una facultad especial con la que consigue tener buena suerte, triunfar, acertar en casi todo lo que hace. Esa estrella es lo que le falta al Atlético de Madrid. Más que un astro, este buen equipo de primera división lo que tiene es un meteorito. Algo que le hizo un cráter después del tan celebrado y glorioso doblete y que no le ha permitido levantar cabeza desde entonces. El mismo meteorito que le metió en la segunda división.
El Atlético de Madrid ha vuelto a colocarse en la cuarta posición que otorga plaza de Liga de Campeones. Plaza que ya ocupó en la jornada 13 pero que había dejado escapar, y que ayer volvió a recuperar gracias a su victoria por 1-0 frente al Getafe, y aprovechando el tropiezo del Zaragoza por 0-1 ante el Valencia. Unido esto al pase a la siguiente ronda de Copa del Rey que consiguió el pasado miércoles a costa del Levante, supone una semana magnífica para los colchoneros.

