Hay varias formas de referirse al club que dirige Sir Alex Ferguson. Manchester United. United a secas. Man. Utd, si se prefiere abreviado. O incluso Red Devils. Hay otra forma muy extendida entre simpatizantes y medios de comunicación. Llamar “ManU” al Manchester United. Un término que muchos periodistas, algunos muy mediáticos otros no tanto, lo repiten sin la más mínima sospecha. Incluso algunos seguidores, demasiado jóvenes o sólo desinformados. Pero no todos. Otros muchos están hartos de escuchar el “ManU” estará en la final de Champions contra el Barça. El “ManU” gana la Premier League y frases del estilo.
Lo habréis leído alguna vez. Es más. Seguro que lo volveréis a leer más de una y dos veces. Sobre todo ahora que el Manchester, con el Barça, acapara toda la atención por el duelo en Wembley. Hace apenas un par de semanas yo cometí la misma desconsideración hacia esos aficionados molestos por escuchar y leer lo mismo. Sin quererlo ni saberlo falté a la memoria de una institución que admiro. Por su manera de hacer las cosas y por los genios del balón que la han defendido. Gracias al comentario de un lector reparé en algo que desconocía, como tantos y tantos otros informadores que hablan del United. Este post pretende aclarar un episodio oscuro, muy desagradable, en la historia de Old Trafford. El por qué una gran parte de la afición siente que el equipo con el que simpatizan no es el “ManU” sino el Manchester United. Esta es la historia de Duncan Edwards y la tragedia de Munich.

Tres para empezar. Tres puntos menos y tres goles en contra, pero. El Atlético comenzó como le más le gusta: sorprendiendo a propios y extraños. En su visita a La Rosaleda se topó con demasiadas espinas, tantas, que acabó malherido, con Abel Resino expulsado por protestar y con un resultado que manda al traste alguna de las buenas sensaciones que dejó en la previa de la Champions League. El Málaga, más puesto, más fresco, con más ganas y muchos menos errores, le encontró las cosquillas a un conjunto que, a esta hora, piensa en cualquier cosa menos en reír.

