Si esta temporada el Valencia pusiera un circo le crecerían los enanos. Todo parecen ser malas noticias últimamente en la capital del Turia. La polémica está servida y no parece haber tregua. Destitución de Quique, llegada de Koeman, eliminación de la Champions, malos resultados, despido de tres jugadores carismáticos, ridículo del presidente desmintiéndolo, al día siguiente Koeman reiterándolo… y lo último ha sido el expediente abierto a Manuel Fernandes tras un altercado a la puerta de una discoteca que le hizo pasar la noche en el calabozo.
Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso para que el Valencia le buscara una salida, ya que Koeman no cuenta con él y es un futbolista bastante problemático por su carácter. Ya se ha hecho oficial que el mediocentro luso se irá cedido hasta final de temporada al Everton. Después de gastar ni más ni menos que 18 millones de euros en él, ahora se le busca un nuevo destino tras pasar por Mestalla con más pena que gloria. No se ha esforzado todo lo que habría debido, y cuando se le han otorgado oportunidades no ha sido capaz de aprovecharlas.
Es un buen futbolista, de gran calidad, muy joven y con mucho futuro, pero como ya hemos dicho de difícil carácter y con mucho que madurar todavía. No es mala decisión la de mandarle cedido a otro club donde tenga más minutos y pueda ir asentando su cabeza. Bien es cierto que el Valencia no anda sobrado actualmente de mediocentros, aunque la llegada de Banega (por cierto, gran fichaje) es un alivio para Koeman.



