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		<title>Magazine - marcelo-gallardo</title>
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Todo sobre el fútbol más actual, fichajes, goles, y el mejor análisis. Las noticias más importantes, apostando por el joga bonito		</description>
		<pubDate>2012-02-10 19:11:47</pubDate>

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      <title><![CDATA[A ritmo de Tango: el Muñeco volvió a arañar al Pato]]></title>
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      <pubDate>Tue, 21 Apr 2009 05:07:33 +0000</pubDate>

      <author>Juan Baeza</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image14713" alt="Gol de Gallardo" src="http://img.notasdefutbol.com/2009/04/1817975-2.jpg" /></p>

	<p>Este fin de semana volvió a ganar <strong>Racing</strong>, tres victorias al hilo, algo casi surrealista, <strong>Vélez</strong> se hizo más líder, Lanús y Colón dieron pasos de gigante para instalarse en la zona noble y el <strong>San Lorenzo </strong>que a partir de ya coge <strong>Diego Pablo Simeone</strong> continuó con su negativa racha, cayendo goleado ante San Martín… Sin embargo, poco o nada importó todo eso cuando el domingo por la tarde Boca y River salieron a la Bombonera para disputar un nuevo superclásico. </p>

	<p>Fue un superclásico en el que obviamente se echó de menos a <strong>Juan Román Riquelme</strong>, ausente por lesión. Decir que Boca no sabe jugar sin el diez quizás sea demasiado, aunque no es mentir, ciertamente. Al Xeneize le cuesta sin Román. En el plano táctico Ischia le ganó la partida a Gorosito, porque el tridente de<strong> Battaglia</strong>, <strong>Chávez</strong> y <strong>Vargas</strong> se impuso siempre a un River que hasta que tuvo el marcador en contra nunca fue a por el choque. La presencia local en el centro del campo fue neta y de hecho, cuando no tenían el cuero los bosteros tardaban poquísimo en recuperarlo. Sin embargo, faltaba ese último pase del enganche, <strong>Palacio</strong> comenzó bien pero se desinfló, Palermo se desfondaba para sus compañeros, pero se necesitaba el último toque de profundidad, porque a falta de Riquelme nadie jugaba para él. No había llegada clara de los locales por mucho que tuvieran el cuero y sólo el marchamo de gol del insaciable <strong>Palermo</strong>, que va a voler a la selección, con un zurdazo desde fuera del área espectacular, desequilibró la contienda ya en el segundo periodo. Parecía que el clásico se teñía de azul y oro pero entonces <strong>Gorosito</strong> reaccionó, sacó de la cancha a un inadvertido, la gran decepción sin duda, Fabbiani, poco después de darle la camiseta a<strong> Buonanotte</strong> por Bou. Y el Enano, con espacio arriba, no desaprovechó la oportunidad, él solito remontó el choque e incluso lo puso en bandeja para que se pudiera ganar, a pesar de que todo acabó en tablas. El gol millonario, no obstante, no corrió a cargo del menudo canterano de River sino de la única leyenda de Núñez que estaba en el verde, el último gran enganche junto con Román, <strong>Marcelo Gallardo</strong>, que ejecutó una falta maravillosa, batiendo a su viejo enemigo, el <strong>Pato Abbondanzieri</strong>. <!--more--></p>

	<p>Seguramente si al Pato, que está claramente en decadencia, le hubieran preguntado quién no quería que le metiera un gol inevitable, hubiera elegido al Muñeco. Estos veteranos jugadores, auténticos clásicos en el duelo de los duelos de Argentina, se las han tenido tiesas en más de una ocasión. El momento cúspide de su rivalidad llegó en junio de 2004, cuando Boca y River disputaban la ida de una apasionante semifinal de la Libertadores. Corría el minuto 31 en La Bombonera, el encuentro era realmente brusco y en esa espiral de dureza ascendente Gallardo derribó a Raúl Cascini con una dura entrada. Se monta una tangana, el árbitro saca la roja a los dos, pero ambos se retan, acuden compañeros de uno y otro equipo, de las palabras se pasan a los empujones y a los forcejeos. En esas aparece Abbondanzieri y Gallardo le intenta dar en la cara, en una agresión que al final acaba en arañazo… La enorme tangana duró aproximadamente diez minutos y el encuentro incomprensiblemente no se suspendió. Gallardó se retiró a los vestuarios rodeado por escudos de los policías, mientras que le caían toda clase de objetos.</p>

	<p>Han pasado los años, pero pervive en la mente de muchos aquel todos contra todos, una imagen vergonzosa que trasladó un altísimo grado de violencia dentro de los terrenos de juego, algo que no beneficiaba en nada para mandar mensajes de cautela y pacificación a las convulsas gradas de los estadios de aquel país. Luego se reencontraron en varios clásicos más, hasta que el Pato marchó al Getafe y el Muñeco volvió a Francia… Y finalmente este domingo volvieron a verse. </p>

	<p>No fueron, sin embargo, los grandes hits de La Bombonera para Gallardo, sino que tuvieron a Ahumada como principal reclamo. Con evidente sorna, los hinchas de Boca aplaudían al mediocentro de River, recordándole aquellas palabras en las que aseguró que en el campo del Xeneize nunca se dejaba de alentar a diferencia de El Monumental. Sin embargo, Ahumada se marcó un partidazo, fue de lo mejorcito de un River que hasta que no salió Buonanotte pareció no respirar. El Enano aportó una sexta marcha, dio velocidad y llegada al Millo y en una de sus galopadas fue derribado a varios metros de la frontal, justo en el centro. El Muñeco Gallardo cogió la bola, sus galones le permitían asumir la responsabilidad. El resultado fue un derechazo excepcional que Abbondanzieri apenas olió, aunque el meta pudo hacer algo más. Inevitablemente, cuando vimos ese gol a todos se nos vino a la cabeza aquella enorme trifulca acontecida casi cinco años antes. </p>

	<p>Con el empate River se metió en el partido, Gallardo, que había hecho muy poquito, y Buonanotte, se echaron el equipo a las espaldas. El Enano habilitó a Falcao en una excelente posición para que el colombiano definiera sin suerte. Ésa fue la última jugada destacable de un choque que River tuvo en las botas de su delantero. El clásico fue de Boca casi siempre, pero cuando Gallardo sacó a relucir su talento todo cambió y de hecho River pudo haberse llevado el partido. La realidad, en cualquier caso, es que el empate les sirve de poco a los dos. Boca está muy abajo y se centra única y exclusivamente en la Libertadores. River, en cambio, lo tiene complicado en la Copa, debe de ganar los dos partidos que le quedan y esperar a ver que pasa, mientras que en el Clausura sigue vivo, aunque seis puntos es una distancia considerable, sobre todo porque delante los millonarios tienen hasta a cuatro equipos. </p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[A ritmo de Tango: el Muñeco volvió a brillar]]></title>
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      <pubDate>Mon, 09 Mar 2009 13:50:55 +0000</pubDate>

      <author>Juan Baeza</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image14442" alt="Muñeco Gallardo" src="http://img.notasdefutbol.com/2009/03/tapa.jpg" /></p>

	<p>Todo el influjo positivo que la irrupción del ogro <strong>Fabbiani </strong>había desatado en el entorno de <strong>River</strong> se fue al garete la semana pasada. El Millonario, que sin jugar excesivamente bien estaba transmitiendo buenas vibraciones, cayó goleado hace siete días ante San Lorenzo por un cruento 5-1 y entre semana vio como Universidad San Martín le volvía a ganar, ya lo hizo el año pasado, en la Libertadores, por lo que la visita al Monumental de Arsenal este domingo se volvía crucial para seguir creyendo en la nueva era de <strong>Pipo Gorosito</strong>. </p>

	<p>La verdad es que no comenzó muy bien el partido para River. A pesar de que los de Núñez comenzaron dominando, con Fabbiani pivotando como él sólo sabe y un <strong>Falcao </strong>muy correoso, pero la expulsión de<strong> Nico Sánchez </strong>y un absurdo penalti que acabó el gol de los de Sarandí al filo del descanso. El tempranero empate de Falcao nada más salir de los vestuarios puso dio de nuevo vida al Millo, pero no fue hasta media hora del final, cuando, más de tres años después de su último partido en casa, el <strong>Muñeco Gallardo </strong>saltaba a la cancha, su cancha, el campo en el que siempre fue ídolo, junto al <strong>Burrito Ortega</strong>, aunque quizás un escalón por debajo, el último gran ídolo para los hinchas de River. Entonces cambió todo y estalló la locura.<!--more--></p>

	<p>Un minuto, sólo un minuto, necesito el Muñeco para comenzar a pintar una excelsa tarde de fútbol. Jugada de ataque de River, Gallardo recibe escorado en el flanco izquierdo del área, se la acomoda con la siniestra y pega un derechazo con rosca espectacular al otro palo del portero que Campestrini sólo puede observar. Golazo, auténtico golazo, sólo a la altura de los más grandes. Pero había más, porque diez minutos más tarde en otra contra volvió a inventarse una nueva definición exquisita que cerró el definitivo 3-1 a favor de los locales, que sin duda se han enganchado arriba. </p>

	<p>River ilusiona, porque al poco que Gallardo encuentre la forma, tiene su enganche, aquel que perdió cuando marchó Ortega. Fabbiani ayer volvió a dejar claro que está a un nivel difícilmente equiparable en Argentina, con asistencia de gol incluida. Falcao parece estar de dulce con el gol,<strong> Buonannote</strong> tiene que dar un poco más y lo dará, <strong>Gerlo</strong> este fin de semana dio una lección de coraje y garra, Augusto Fernández recuerda al que deslumbraba en sus comienzos… River tiene muy buena pinta y aunque Lanús se muestra casi intratable, no es de extrañar que en breve alcance la punta. </p>

	<p>Muy lejos de esas vibraciones está el <strong>irregular Boca</strong>, estancado con seis puntos, con un balance de dos victorias y tres derrotas. Los actuales campeones del Apertura no se muestran fuertes en el torneo local, a pesar de que hayan ganado sus dos partidos de Libertadores, fiel reflejo del momento frágil que está atravesando su principal estrella, auténtica alma del equipo:<strong> Juan Román Riquelme</strong>. Este fin de semana el Xeneize pereció ante Independiente y <strong>un gran Rolfi Montenegro</strong>, que hizo un golazo y luego marcó otro de penalti, agrandando el capitán del Rojo su figura como jugador emblema de un grande venido a menos que si encadena dos victorias consecutivas podría meterse arriba. </p>

	<p><strong>Racing</strong>, por su parte, volvió a perder, esta vez contra Tigre en Victoria, y los malos resultados le han condenado a ser el colista del Clausura, además de situarse en promedios de promoción para desesperación. <strong>En Central debutó Merlo</strong> en el banquillo, con victoria clara de los de Mostaza sobre <strong>San Lorenzo, guadianesco como pocos</strong>, capaz de golear a River y luego caer de forma clara ante Libertad en la Libertadores y contra el Canalla. Todo eso en la fecha en la que Gallardo, de nuevo, brilló como en sus mejores tiempos en Núñez. </p>      ]]></description>
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