Hace un par de días, Marcelo Salas le dijo al presidente del Universidad de Chile, el club de sus amores, que colgaba las botas definitivamente. A sus 33 años, uno de los mejores futbolistas chilenos de todos los tiempos, decide abandonar el fútbol profesional, después de haber conseguido un trono entre los mejores jugadores de su país, junto a otros grandes como Elías Figueroa o Iván Zamorano. Delantero eficaz donde los haya, de los de disparar primero y mirar después, gran juego aéreo y espíritu ganador, Marcelo puede abandonar el fútbol con la satisfacción de haber dejado una huella importante en él.
Máximo goleador de la historia con su selección, con 37 goles, “El Matador” ha llevado el gol en la sangre desde siempre, consiguiendo títulos en todos los equipos donde ha jugado y logrando unos registros envidiables. Comenzó su aventura como profesional en el Universidad de Chile, donde estuvo cuatro temporadas, ganando dos campeonatos. En uno de ellos, el de 1994, consiguió 27 goles. Fue en estos inicios cuando se ganó un gran respeto y se formó como futbolista, paso primordial para conseguir la oportunidad en River Plate, donde de verdad empezó su aventura como tormento de los defensas.




