
Martín Fierro es, porque todavía existe, ficción, Marín Palermo también podría ser ficción, pero es realidad, realidad desafiante a lo que establece la lógica, pero realidad al fin y al cabo… Ambos son héroes, ambos personajes desdichados que al final acaban triunfando con el paso de los años. Ambos se llaman Martín, quizás no sea casualidad, seguramente no.
“Mas ande otro criollo pasa, Martín Fiero ha de pasar, nada lo hace recular, ni los fantasmas le espantan; y dende que todos cantan, yo también, quiero cantar”. Así presenta José Hernández a su personaje fetiche, ese gaucho que creo su imaginación para contar desventuras y dotar a la heterogénea sociedad argentina del siglo XIX de una identidad nacional común. Y ahora, en nuestros días, otro Martín se encumbra en la gloria y se gana el cariño de todos los argentinos, incluso de los propios hinchas de Gimnasia y River, esos que más lo han sufrido…



