
A pocos días del fin del periodo de fichajes de enero, todos más o menos estaréis al corriente de los traspasos más sonados del momento, en un mercado invernal algo más parado que en otros años aunque con algunos movimientos interesantes. Pero no está de más dar un repasito a los cambios más relevantes en las plantillas de las principales ligas europeas.
Liga española
En España, pese a los rumores que colocaban a jugadores como Robinho en el punto de mira del Barça y otros tantos en la órbita del Real Madrid, el único movimiento que se ha producido en los dos grandes es de salida: Ruud Van Nistelrooy se va del equipo blanco a la Bundesliga para reforzar el ataque del Hamburgo alemán. El holandés demostró en su despedida ser un jugador querido por la afición del Bernabéu, donde pese a las ausencias por lesión ha conseguido ser el delantero temible y goleador que siempre lo ha caracterizado. Despedida que podría haber sido del todo emotiva sin el borrón que señala Bruno Sanxurxo en su adiós personalizado a la grada de los Ultra Sur.

Si a los atléticos les hubiesen dicho, a finales de agosto, que cuando su equipo visitara Chipre para medirse a la cenicienta del grupo iba a estar ya eliminado, probablemente ni hubiesen visto el sorteo. Claro que el debilucho Apoel Nicosia estrenó esta edición sacando un empate sin goles en el Vicente Calderón (su único punto hasta el momento), en un partido que sirvió de preludio a la actual situación rojiblanca. No pedirán ahora que los hinchas colchoneros sufran por un encuentro que, como mucho, puede auparles a seguir un camino menor por el que filtrar nuevas esperanzas. Qué contradicciones. ¿Acaso sería la European League un premio? Económico, puede. Pero de ninguna otra naturaleza, pues estoy convencido de que este equipo necesita centrarse ya —a estas bajuras— únicamente en la Liga.
Ya hay confirmación oficial, Quique Sánchez Flores es el nuevo técnico del Atlético de Madrid y será presentado como tal el próximo lunes. El ex entrenador de Getafe, Valencia y Benfica ha firmado con el club rojiblanco hasta final de temporada, aunque quién sabe cuánto durará su andadura por las movedizas arenas del Calderón. He aquí la noticia, tiempo habrá para el análisis, pero mejor que copiar su perfil de Wikipedia y pegarlo en esta nuestra página —Quique, un técnico metódico—, será abrir un debate para tratar la llegada del internacional madrileño a un conjunto que sigue buscando su identidad futbolística. ¿Será capaz Quique de enmendar los defectos atléticos? ¿En qué se notará la mano del nuevo míster? ¿Apostará por Reyes?; ¿le concederá la titularidad a Maxi?
No era Stamford Bridge el mejor escenario para levantar cabeza, queda claro. Pero este Atlético no pone remedio a los males que tan a menudo y con tanto ímpetu le azotan. Será, tal vez, que no hay cura para esta enfermedad crónica, pues su debilidad defensiva sirvió en bandeja al Chelsea un partido en el que fueron mejores las intenciones primeras de Abel que el previsible desarrollo del juego. Sin derrochar apenas fútbol, el conjunto inglés endosó un rotundo 4-0 a un Atlético cada vez más perdido. Jugó el técnico toledano al despiste y probó suerte, con un mediocampo de tres nombres (desafortunado trivote) y colocando al joven Domínguez en el centro de la zaga. Nada, no hubo forma de encauzar este desastre.




