
Faltando sólo 13 jornadas para que finalice la Liga de Primera División, las luchas en la tabla están quedando cada vez más perfiladas. Por ello algunos equipos deberían comenzar a darse cuenta de que o reaccionan de una vez por todas, o el año que viene tendrán que ver a las estrellas de la Liga por televisión. Es el caso del Real Valladolid, que colocado en puestos de descenso con sólo 20 puntos, empieza a ver como se le escapa la salvación.
Está claro que 39 puntos es mucho camino todavía para poder revertir la situación, pero el problema más preocupante del Valladolid no es la posición en la tabla o los puntos cosechados, sino la tendencia del equipo. Su derrota de ayer domingo por 2-0 en San Mamés fue un nuevo ejemplo de lo que le que ocurre. El Pucela es un equipo muy frágil psicológicamente. Ante el Athletic arrancó bien, pero tras el primer gol de Toquero se deshinchó como un globo y ya no supo reaccionar en todo el partido. Si a esto le añadimos la debilidad defensiva, nos damos cuenta de que el problema del Valladolid es grave.


Cuánta razón tenía Cannobio al decir que este 



