
Sé que suena ventajista y que estoy algo intenso, pero otra jornada más no puedo pasar por alto la caída en picado del Valencia, cosa que se veía venir cuando destituyeron a Quique por caer en Sevilla 3-0, a pesar de que por aquel entonces los che iban cuartos. Pues bien, ya son casi tres los meses que el equipo de Ronald Koeman lleva sin ganar en Liga. En esta ocasión fue el Almería el que se llevó los tres puntitos de Mestalla, que al final del partido explotó de rabia e impotencia. El equipo local dio una nueva versión de fútbol apático, carente de fe, lleno de desidia por parte de unos jugadores que ni siquiera en los últimos minutos del choque apretaban los dientes. El Valencia es una anarquía, va a la deriva, Koeman cada día se inventa algo con mismo resultado: derrota. La situación es preocupante, límite incluso me atrevo a decir. El descenso ya no queda tan lejos, el balance de resultados en los últimos meses es desolador y con todo este temporal el presidente Juan Bautista Soler, principal responsable de todo este caos, continúa sin dar la cara.
El otro día hacía un post sobre Albelda y pronosticaba que las principales estrellas del Valencia no iban a soportar este circo por mucho tiempo. Un lector me comentaba, señalando particularmente a Villa y Silva, que ambos eran jugadores muy comprometidos y no iban a saltar del barco. Nadie duda de su profesionalidad. Pero los futbolistas antes que nada son futbolistas, es decir, extremadamente corporativistas. Que haya venido Ronald Koeman y se haya cargado a tres pesos pesados del vestuario no ha sido plato de buen gusto para muchos. A una serie de jugadores se les ve totalmente desganados. Obviamente la figura del técnico holandés no es aceptada por el vestuario. Fue muy torpe echando a tres hombres clave a las bravas, porque sí. Y ahora lo paga.



