Tras varias semanas auspiciando una batalla de tintes olímpicos, especulando sobre lo que sólo Guardiola y Mourinho sabían, al fin llegó el primer partido de la serie de enfrentamientos entre el Real Madrid y el FC Barcelona para luchar los dos títulos nacionales y jugarse el pase a la final de la Champions. Y como dice Fernando, no fue para tanto, pero el partido tuvo sus pequeñas pero interesantes intrahistorias:
Una sorpresa por alineación
En los días previos hablamos mucho sobre los problemas de personal defensivo del Barça, lo que nos llevó a hacer mil conjeturas sobre si debería jugar Busquets, o Milito, o Mascherano… Pero llegado el momento, una cámara de TV3 se coló en el vestuario visitante del Santiago Bernabéu y pudimos ver el brazalete de capitán sobre la ropa de Carles Puyol. Y, en efecto, el capitán del Barça forzó para dirigir a los suyos en el estadio del eterno rival. Si forzó mucho o poco, eso sólo lo saben el cuerpo médico del club, los técnicos y el propio Puyol. Pero lo cierto es que tras casi tres meses de baja y con sólo un entrenamiento a pleno ritmo, el de La Pobla no quiso faltar a la cita. Si el Barça ocultó que su estado era mejor del que creíamos ya es otra historia. Al final Puyol fue titular, pero se tuvo que retirar rondando la hora de partido por una sobrecarga en los isquios. Tras su salida del campo, el Barça fue a menos.



Después de conocer quiénes han sido los futbolistas 

