
Lucas Pusineri tiene 32 años y ha pasado media vida en Independiente. En el Apertura de 2002, recién llegado de San Lorenzo, fue uno de los jugadores clave para llevarse el Apertura. Pusineri marcó seis goles, uno de ellos fundamental en un clásico contra Boca que se escapaba 0-1 pero que un oportuno tanto de Lucas en el minuto 87 consiguió igualar, dando un punto fundamental para salir campeón. Después de Avellaneda tuvo pasos inadvertidos por el fútbol ruso y River, realmente nunca dio el nivel lejos de Independiente. Ahora es junto al Rolfi Montenegro uno de los jugadores banderas del Rojo y el pasado sábado hizo un poquito más grande su leyenda, siendo el jugador que claramente desequilibró el clásico contra Racing.
La llegada de Raúl Molina propicio que la Academia subiera el alquiler del Cilindro a Independiente, obligando de facto al Rojo, que espera aún a estrenar su campo de forma oficial, a buscar otra cancha para ejercer de local. Julio Comparada y su comisión directiva optó por el campo de Huracán y allí, en Parque Patricios, en el Tomás Adolgo Ducó, tuvo lugar el gran acontecimiento deportivo de Avellaneda. Era la tercera vez que ambos equipos chocaban en casa del Globo, en una ocasión ganó Independiente y en otra empataron. Las estadísticas tampoco le eran muy favorable a Racing con el colegiado Baldassi, con el que nunca jamás ganó un clásico y con el que había perdido los últimos seis choques que había disputado, justo lo contrario que Independiente, que encadenaba ocho victorias al hilo con Baldassi y su silbato como juez.



