El Clausura empieza a tomar forma conforme avanzan las jornadas. En esta fecha San Lorenzo volvió a dejar claro que va a estar ahí hasta el final. Suma ya su sexto triunfo consecutivo, esta vez después de ganar en el clásico de la jornada a Independiente en un apasionante choque. 4-3 fue el resultado final para los azulgranas, quienes tuvieron que sudar mucho para superar a los de Avellaneda. Pero eso es lo que tiene este San Lorenzo de Ramón Díaz, quien a todas luces está forjando un equipo campeón. Si juega bien, si trabaja y curra, al final el Cuervo se acaba llevando el gato al agua.
Además, la suerte, en esos momentos puntuales, siempre sonríe. La fe que el técnico riojano transmite a sus hombres, la confianza que hay en el vestuario se deja ver en el campo y en algunos jugadores. Ahí está Cristian Ledesma, que con Ramón, el técnico con el que tuvo sus mayores éxitos, está rompiéndola. Y no hablemos de la Gata Fernández, quien de nuevo marcó y ya van cinco jornadas seguidas mojando. Ellos son las dos únicas caras nuevas de un proyecto en el que muy pocos creían y que confirma a Ramón Díaz como un ganador nato.

Poco se puede esperar de un deporte en el que al final todo depende de que la pelota acabe entrando en la portería. Sí, el fútbol muchas veces no hace justicia. Sólo entiende de resultados y las gestas y hazañas se olvidan en menos que canta un gallo en caso de que no lleguen las victorias. Reinaldo Carlos Merlo está sufriendo en sus carnes las inclemencias de este deporte. Racing Club de Avellaneda padeció una enorme sequía de títulos en su época. Durante más de treinta años no supo lo que era salir campeón. Para colmo en 1999 estuvo a punto de desaparecer. En ese contexto llegó el susodicho Merlo a los banquillos y fabricó un equipo campeón que se alzó con el Apertura de 2001. Merlo fue visto por todos como un héroe y, a pesar de ser un histórico jugador de River, jamás nadie cuestionó su tremendo caché racinguista.

